
Capítulo XXI
Los Grandes Maestres (IV)
Philippe de Plaissis, 1201-1209, caballero francés nacido en Anjou (Plessis-Macé) en la segunda mitad del siglo XII; ingresó en la Orden del Temple durante la tercera cruzada en 1189.
Su elección a la cabeza de la orden tuvo lugar entre enero y marzo de 1201, siendo uno de sus primeros actos como Gran Maestre la firma de un acuerdo con la Orden de los Hospitalarios, para repartirse el riego de tierras y el uso de los molinos que las dos órdenes poseían en el condado de Trípoli.
Desde el comienzo de su mandato estuvo enfrentado al Rey de la Pequeña Armenia, pues éste se había apoderado de una fortaleza templaria situada en Antioquia. Después de una causa llevada a cabo por el Papa Inocencio III, los templarios son expulsados de la Pequeña Armenia y sus bienes confiscados.
En 1201, Egipto y después Siria fueron asolados por la peste y en 1202 tuvo lugar un fuerte terremoto. La paz
resultaba necesaria para poder reconstruir las ciudades y pueblos destruidos. Philippe de Plaissis negoció una tregua con los musulmanes en la cual se rechaza asociar a los caballeros Teutónicos. Pero cuando los Hospitalarios negociaron también una tregua, fue ésta rechazada por los Templarios. Estos conflictos internos provocaron la intervención del Papa.
Pero el apoyo Papal a la Orden no perdió fuerza, al ser confirmada en 1205 por Inocencio III la bula de Anastasio IV Omne datum optimum, lo que provocó constantes quejas de Obispos y Príncipes contra los templarios.
El registro de Reims fijó la muerte de Philippe de Plaissis el el 12 de noviembre de 1209.
Guillaume de Chartres, 1209-1219, fue el decimocuarto Gran Maestre de la Orden del Temple.
Hijo del Conde de Bar-sur-Seine, poco se sabe de su vida hasta el año 1209, cuando fue elegido Gran Maestre.
Poco después asistió a la coronación como Rey de Jerusalén de Jean de Brienne. La situación de los príncipes cristianos en Palestina era bastante precaria lo que llevó al Papá a elaborar el Cuarto Concilio de Letrán donde se exhortaba de nuevo a los soberanos europeos para que iniciasen una nueva cruzada.
En 1211, Guillaume de Chartres consiguió un éxito importante pues el castillo de Gastein, que había sido tomado por les musulmanes en 1190, fue reconquistado por el Rey de la Pequeña Armenia, y después de un arbitraje papal, devuelto a los Templarios.
Guillaume de Chartres participó con sus templarios en esta Quinta Cruzada pero las disputas entre los jefes cruzados ante el sitio de Damietta impidieron obtener resultados significativos. Una epidemia de peste acabó con la vida de numerosos cruzados, entre ellos Guillaume de Chartres, que falleció en enero o febrero de 1219.
Le sustituyó Pedro de Montaigú, 1219-1230, de origen aragonés, fue elegido como Gran Maestre durante el sitio de Damietta en 1218. Sin embargo, el nuevo Maestro fue informado bastante después de su elección, ya que en noviembre de 1218 todavía era Prefecto de Provenza y España.
A decir de las crónicas, era valiente y hábil en el combate. Hay muchas actas de su maestrazgo, entre ellas, la sentencia emitida en el mes de agosto de 1222 por Pelagio, Obispo de Albano y legado de la Santa Sede, respecto a los bienes situados en territorio de Tiro, en pleito con los canónigos del Santo Sepulcro y la casa del Hospital. En 1229, rechazó acompañar a Federico II de Alemania, soberano excomulgado. Falleció en 28 de enero de 1232.
Armand de Périgord, 1232-1244, pertenecía a la familia de los Condes de Périgord y fue el décimo sexto Gran
Maestre de la Orden del Temple.
Antes de ser elegido Gran Maestre, había sido Maestre de la provincia de Apulia y de Sicilia. Organizó los ataques de Caná, de Safita y de Séforis, combatiendo a los musulmanes en la región del lago de Tiberíades. Todas fueron un estrepitoso fracaso y redujo el poderío de la Orden.
En 1236, en la frontera entre Siria y Cilicia, 120 caballeros, arqueros y turcoples fueron sorprendidos en una emboscada cerca de la ciudad de Qasr Darbsâq. Al comienzo de la batalla que se produjo a continuación, los Templarios atacaron la fortaleza, pero encontraron una fuerte resistencia y cuando llegaron las fuerzas de socorro enviadas desde Damasco para ayudar a los sitiados, los Templarios fueron masacrados. Solamente sobrevivieron una veintena de ellos que pudieron refugiarse en su castillo de Bagras, a unos 20 kilómetros de allí.
En septiembre de 1239, Armand llegó a San Juan de Acre. Allí llegó a un acuerdo con el Sultán de Damasco, siguiendo el ejemplo de los Hospitalarios que ya habían suscrito un tratado con el Sultán. En 1244, el Sultán de Damasco solicitó la ayuda de los templarios para rechazar a las hordas de Jwarizm que intentaban ocupar el Asia Menor.
En octubre de 1244, las fuerzas federadas de Templarios, Hospitalarios y los Caballeros Teutónicos, de acuerdo con el ejército del Sultán de Damasco, se enfrentaron al Sultán de Egipto, aliado a su vez del imperio de Jwarizm, en la batalla la batalla de la Forbie, cerca de Gaza. La coalición de cristianos y musulmanes sirios fue vencida, dejando más de 30.000 muertos sobre el campo de batalla. Algunos caballeros del Temple y del Hospital llegaron a refugiarse en San Juan de Acre, que permanecía aún en poder de las fuerzas cristianas. La suerte que corrió Armand de Périgord es incierta, no se sabe si fue muerto en la batalla o capturado, según parece murió en cautividad en el año 1247.




