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Los Templarios: Orden de los pobres caballeros de Cristo y del Templo de Salomon – Cap XII

Submitted by Sonia&Marite on Martes, 23 Octubre 2007One Comment
 
Capítulo XII
La nueva Reconquista de Jerusalén
 
 
Tras la tregua firmada en la Tercera Cruzada, sucedieron algunos años de relativa paz, en los que los estados francos del litoral se convirtieron en poco más que colonias comerciales.
A pesar de la paz establecida en la zona, en 1199 el Papa Inocencio III decidió convocar una nueva cruzada, para aliviar la situación de los estados cruzados. Esta Cuarta Cruzada no debería incluir reyes y su objetivo, la conquista de Egipto, el punto más débil de los estados musulmanes. Al no ser ya posible la ruta terrestre, los cruzados debían emplear la ruta marítima, por lo que se concentraron en Venecia.
Pero los líderes de esta nueva Cruzada no tenían los mismos planes que el Papa, el Dux Enrico Dandolo de Venecia, el jefe de la expedición Bonifacio de Montferrato y, el desterrado Alejo IV Ángelo de Bizancio, decidieron cambiar el destino de la Cruzada y dirigirse a Constantinopla, para reponer como Rey a este último. Y así lo consiguieron, en 1203 Alejo IV se coronó Rey de Bizancio pero su mala gestión en la zona provocó su destitución por parte de los propios bizantinos. 
 
 
 Alejo IV
Los cruzados intervinieron, en abril de 1204 tomaron Constantinopla; el saqueo de la ciudad fue terrible. Miles de cristianos, incluyendo mujeres y niños, fueron asesinados por los cruzados. Desvalijaron y destruyeron mansiones, palacios, iglesias y la propia basílica de Santa Sofía. Establecieron el llamado Imperio Latino.
La Cuarta Cruzada supuso un doble golpe a los estados francos de Tierra Santa. Por un lado, les privó de los refuerzos militares que necesitaban y por otro, al crear un polo de atracción en Constantinopla para los caballeros latinos, produjo la emigración de muchos que estaban en Tierra Santa hacia el Imperio Latino, abandonando los estados francos de Tierra Santa.
Los cristianos en Tierra Santa se veían cada vez más desprotegidos.
Tras el fracaso de esta última Cruzada, el espíritu cruzado se había apagado casi por completo, pese al interés de algunos papas y reyes por reavivarlo. La convicción de que los reiterados fracasos se debían a la falta de inocencia de los cruzados llevó a la conclusión de que solo los puros podrían reconquistar Jerusalén. En 1212 un predicador de doce años organizó la llamada cruzada de los niños en la que miles de niños y jóvenes recorrieron Francia y embarcaron en sus puertos para ir a liberar Tierra Santa. Fueron capturados por capitanes desaprensivos y vendidos como esclavos. Solo algunos consiguieron regresar al cabo de los años.
Inocencio III no se desanimó, en 1213 volvió a promulgar una nueva Cruzada, La Quinta, y con el mismo fin original de la anterior, la conquista de Egipto. Tras el éxito inicial de la conquista de Damieta en la desembocadura del Nilo, lo que aseguraba la supervivencia de los estados francos de Tierra Santa, a los cruzados les pudo la ambición, conquistar El Cairo. Una vez más fracasaron, como las Cruzadas anteriores. Era 1221.
La organización de la Sexta Cruzada fue un tanto rocambolesca. El Papa ordenó al emperador Federico II Hohenstaufen, nieto de Federico Barbarroja,  que fuera a las cruzadas como penitencia. El emperador aceptó pero por varios motivos fue demorando la partida, lo que le supuso la excomunión. Finalmente, Federico II partió en 1228 sin el permiso papal.
Sorprendentemente, el emperador consiguió recuperar Jerusalén mediante un acuerdo diplomático en 1229; se autoproclamó Rey de Jerusalén, reconquistando también, Belén y Nazareth.
Mientras, en Occidente, Los Templarios se habían convertido en la Organización más grande, militar y económicamente. Con más de 9.000 encomiendas repartidas por toda Europa, unos 30.000 caballeros y sargentos, más los siervos, escuderos, artesanos, campesinos y más de 50 castillos y fortalezas e incluso una frota propia, anclada en puertos propios en el Mediterráneo y en La Rochelle, y un Tesoro que les permitía hacer préstamos fantásticos a los Reyes europeos.

 

Capítulos anteriores:

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One Comment »

  • menterio said:

    soi unos de los megores

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