Los Templarios: Orden de los pobres caballeros de Cristo y del Templo de Salomon – Cap X


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Capítulo X
La caída de Jerusalén

En 1174 Nur al-Din murió, tras lo cual Amalarico, e un intento de recuperar lo perdido, decidió asediar Banias. De vuelta, enfermó de disentería, para morir el 11 de julio de 1174. Ascendió al trono su hijo Balduino IV, el Rey Leproso, contaba con tan sólo trece años de edad.
Pero por aquel entonces el Reino de Jerusalén era sólo un estado, y el Rey Leproso se obligado a firmar frágiles treguas seguidas por escaramuzas, tratando de retrasar el inevitable final.
Balduino IV murió en 1185, poco después de su madre Inés. Aunque había sufrido toda su vida los efectos de la lepra, pudo mantenerse en el trono mucho más de lo previsto.
Tras su muerte, el estado se dividió en distintas facciones, pacifistas o belicosas y pasó a convertirse en rey, debido al enlace matrimonial que mantenía con la hermana del fallecido rey, el general en jefe del ejército unido de Jerusalén, Guy de Lusignan. El mismo, apoyaba una política agresiva y de no negociación con los sarracenos y abogaba por su sometimiento y derrota en combate, cosa a la que sus detractores se oponían debido a la inferioridad numérica que los cristianos tenían ante las tropas de Saladino.
La radicalidad religiosa del nuevo rey encontró el apoyo del brazo más radical de la orden de los Templarios, dirigidos por el excéntrico y fundamentalista religioso cristiano, Reinaldo de Châtillon. Reinaldo era un bandido con título de caballero que no se consideraba atado por las treguas firmadas. Saqueaba las caravanas e incluso armó expediciones de piratas para atacar los barcos de peregrinos que iban a La Meca. En uno de esos ataques a una caravana, mató a la hermana de Saladino, quien juró matarlo con sus propias manos. Declarada la guerra, el grueso del ejército cruzado, junto con los Templarios y los Hospitalarios, se enfrentaron a las tropas de Saladino en los Cuernos de Hattin el 4 de julio de 1187. Los ejércitos cristianos fueron aniquilados, dejando el reino indefenso y perdiendo uno de los fragmentos de la Vera Cruz. Saladino mató con sus propias manos a Reinaldo de Châtillon.
Algunos de los caballeros templarios y hospitalarios capturados fueron también ejecutados. Saladino procedió a ocupar la mayor parte del reino, salvo las plazas costeras, abastecidas desde el mar. En octubre del mismo año conquistó Jerusalén.
El reino de Jerusalén había desaparecido, la conmoción generada por ello en Europa hizo que el Papa Gregorio VIII convocará una nueva cruzada, la Tercera Cruzada, la cruzada de los Reyes.
En esta participaron reyes de los más importantes de la cristiandad, Ricardo Corazón de León, Felipe II Augusto de Francia y el emperador Federico I de Alemania, llamado Barbarroja. Este último al mando del grupo más poderoso siguió la ruta terrestre, en la que sufrió numerosas bajas. Cerca de Siria, sin embargo, el emperador murió de congestión en un río, y su ejército se desbandó. Solo una pequeña parte llegó a Palestina.
Los ejércitos inglés y francés llegaron por la ruta marítima. Su primer, y único, éxito fue la toma de Acre, el 13 de julio de 1191, tras la cual Ricardo realizó una matanza de varios miles de prisioneros. Esta matanza militarmente le dio oxígeno para seguir hacia el sur a su meta final, Jerusalén; esto le valió el nombre por el que sería reconocido en la historia, Corazón de León. Felipe II Augusto estaba preocupado por los problemas en su país y molesto por las rivalidades con Ricardo, regresó a Francia, dejando a Ricardo al mando de la cruzada.
Ricardo llegó hasta las proximidades de Jerusalén pero no atacó, prefirió firmar una tregua con Saladino, temiendo que su ejército diezmado de 12.000 hombres no fuera capaz de sostener el sitio de Jerusalén. Pensando en una próxima cruzada y militarmente en no arriesgar una derrota que no les daría a los cristianos la posibilidad del control posterior de la Ciudad Santa, armaron con el mismo Saladino, quien también estaba cansado y diezmado, la tregua que permitía el libre acceso de los peregrinos desarmados a la Ciudad Santa.
Saladino murió 6 meses después. Ricardo murió en 1199 por una flecha a su regreso a Europa. De esta forma, con un nuevo fracaso para los dos bandos se cerraba la Tercera Cruzada, dejando sin esperanzas a los estados francos. Era cuestión de tiempo que desapareciera la estrecha franja litoral que controlaban. Sin embargo, resistieron aún un siglo más.

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3 respuestas a Los Templarios: Orden de los pobres caballeros de Cristo y del Templo de Salomon – Cap X

  1. fermin Dice:

    es interesante lo que contiene la pagina, pero deso ver muchas fotos de castillos de todo el mundo, se estructura de construcción , su diseño y la epoca en que fueron forticicadosd de que cultura provienen.etc…

  2. Pingback: Los Templarios: Orden de los pobres caballeros de Cristo y del Templo de Salomon – Cap XVII | Espadas y Dragones

  3. Pingback: Los Templarios: Orden de los pobres caballeros de Cristo y del Templo de Salomon – Cap XII | Espadas y Dragones

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